La trayectoria que describen algunos cuerpos en el espacio obedece a ciertas fuerzas, algunas son lineales y otras circulares o curveas. Dentro de las líneas circulares se tienen dos tipos de fuerzas, la fuerza centrífuga y la fuerza centrípeta.

La fuerza centrífuga y la fuerza centrípeta están estrechamente relacionadas. Ahora se va a explicar la segunda. La fuerza centrípeta es contraria a la centrífuga. Es la atracción de un objeto que gira circularmente entorno a un eje o un centro hacia ese centro. La fuerza centrípeta siempre actúa de forma perpendicular a la dirección del movimiento.

Se puede observar la fuerza centrípeta si se logra atar una pelota a una cuerda y se hace girar: la cuerda, en este caso, sería la fuerza centrípeta.

Algunas teorías plantean que la fuerza centrífuga es una fuerza ficticia, sólo sería “real” para un observador que estuviera en un marco de referencia en rotación. Pero si no existiera la fuerza centrípeta, los cuerpos no girarían de otra forma ya que la centrípeta es la que hace que objeto gire de forma circular alrededor de un centro.

Figura 1. Fuerza centrípeta.

Algunos ejemplos de fuerzas centrípetas son complementarios de las centrífugas como en las autopistas con curvas demasiado pronunciadas los carros que circulen por ellas permanecen sobre la curva, salvo algunos casos excepcionales, en todo momento.

El origen etimológico de centrípeta proviene del lat. centrum (‘centro’); lat. petere (‘tender a’) y significa ‘que tiende, que se dirige al centro’.

Referencias de consulta
Casadella, R. y Bibiloni, M. (1985). La construcción histórica del concepto de fuerza centrípeta en relación con las dificultades de su aprendizaje.
Enseñanza de las ciencias, 217-224.